Saturday, November 07, 2009

Confesiones oníricas

Sucedió hace mucho tiempo, pero el recuerdo de las escenas permanece en mí, como tinta indeleble.

Recostaba mi cabeza sobre sus piernas para descansar un poco, luego de un arduo día de trabajo. Sucedía lo mismo cada vez. Terminaba en los brazos de Morfeo. Tardaría unos diez minutos. Reparador para mí. Automático. Posar mi cabeza y perder el sentido.

En esos diez minutos hablaba en sueños. Coherente. Perfectamente audible. Como pasar un fragmento de la película de mi vida. Confesión involuntaria. Al despertar, ella preguntaba por nombres, situaciones en las que, a todas luces, no había estado presente. “¿Cómo sabes?”, sorprendido, inquiría yo. “Lo has dicho todo hace poco, mientras dormías”, me respondía ella. Nunca supe la causa de la alquimia del momento, pero, apoyada mi cabeza sobre esas hermosas piernas, confesaba, en cortas escenas, diversos aspectos de mi pasado. Hechos recientes y no tan recientes. Nunca supe todo lo que dije. Tenía que limitarme a lo que ella me relatara. No recordaba haber soñado con nadie, de nada.

Y no era común que yo hablara dormido. Nunca nadie me comentó sobre eso. Ni mi hermano, ni mi madre. Pero sobre esas piernas entraba en trance. Un trance divino. Como perder el sentido. Completamente reparador. Diez minutos quizá. Suficiente para contar una historia, o un episodio de la misma, con lujo de detalles, y nombres de personajes y lugares. Recuerdo que el cuerpo estaba horizontal a excepción de la cabeza, que reposaba inclinada sobre las preciosas piernas. Muchas veces abría los ojos y podía ver que me miraba con atención, como escuchando. Yo no tenía idea del tema sobre el cual hablaba, ni siquiera del hecho de que, segundos antes conversaba espontáneamente, trasladado en el tiempo, con otra persona, en otro lugar, y en otra situación.

Cuando me preguntaban, por los nombres de las personas y los lugares, podía rememorar el hecho acontecido, y cuando volvía a relatarlo, esta vez en plenas facultades sensoriales, ella, asintiendo, me decía: “eso es justo lo que acabas de decir mientras dormías”.
La situación se repitió muchas veces. Y hablé sobre muchas cosas. Pude haber dicho algo inapropiado alguna vez, pero nunca me lo dijo. Ni pareció molesta, al despertar. Más bien, y eso puedo recordarlo claramente, parecía sorprendida de la misteriosa situación, yo hablando, contando, conversando con alguien que no estaba presente allí, y al mismo tiempo, corporalmente entregado a los brazos de Morfeo. Confesiones oníricas…

*Imagen de www.oddee.com

Sunday, November 01, 2009

¡Brilla el sol!


Acabo de retornar de una visita fugaz a la linda ciudad de Maracaibo (occidente de Venezuela). Es lo que llamamos en Venezuela un “toque técnico”, por razones familiares.

Allá asistí a la graduación de uno de mis hijos (tengo cuatro, dos biológicos y dos adoptados en mi corazón). La historia del muchacho es digna de reseñarse para aquellos que con excusas no logran nada en la vida. Su madre y su padre se divorciaron hace unos años, cuando el comenzaba a cursar la secundaria. Confieso que temí lo peor, ya que el divorcio fue traumático. Eso y una fiebre enorme por ese juego de video llamado “Counterstrike”, que lo hacía dejar de hacer las tareas escolares por correr al centro de videojuegos más cercano a su casa y pasar allí horas y horas sin que nadie pudiese hacer nada me hicieron pensar muchas cosas. Lo llamaba semanalmente por teléfono y conversaba mucho con él, y debo reconocer que no me sentía escuchado. Por las cosas que me comentaba y el tono de su voz lo sentía incomprendido. El videojuego se convirtió en su válvula de escape, su forma de aislarse un poco de la realidad circundante. De poco valieron entonces los consejos de su madre para que bajara el ímpetu por el juego. Se hizo un experto en “Counterstrike”, al punto que otros niños lo buscaban par hacer equipo; tal era su maestría.

Lo sorprendente de todo eran las notas tan buenas que obtenía, excelentes calificaciones. Cuando su madre se mudó de casa lo cambió de escuela, y las notas continuaron altas. Hasta que llegó la Universidad. Le dimos todo el apoyo y la solidaridad del caso; lo alentamos a presentar la batalla; total, sabíamos que era muy joven aún para ese reto, y nada se perdía con probar.

La dificultad principal fue que tuvo que aprender a vivir fuera de casa, puesto que consiguió cupo en una Universidad de otra ciudad, a donde tuvo que ir a hospedarse, y aprender a cocinar, a hacer sus deberes de la casa, como lavar y limpiar la habitación. Se lo tomó en serio, y el “Counterstrike” pasó a ser historia, siendo sustituido por las materias universitarias. Excelentes notas rubricaron su pasantía por la Universidad. En la etapa final de su carrera fue elegido Presidente del Centro de Estudiantes, cargo que mantuvo hasta el final de su carrera universitaria. Ayer lo vi graduarse con honores, siendo el estudiante de mejores calificaciones de su promoción, que integraban 110 alumnos.

Cuando miro hacia atrás, y veo que un estudiante de pocos recursos como él, con las desventajas económicas y emocionales que tuvo, ha logrado laurearse con honores, recobro la confianza en que la patria es, ni más ni menos, lo que es cada uno de los individuos que la formamos. Y si cada uno de nosotros da pasos como los que mi hijo de corazón acaba de dar, tendremos un país decente, un país donde se pueda vivir en paz y prosperidad.

Hay siempre un millón de excusas disponibles cuando no se quiere hacer algo. Sobran siempre motivos para culpar a otros de nuestro propio fracaso. Levantemos nuestra mirada hacia el sol radiante, y entendamos de una buena vez que no podemos ocultarlo con un dedo. Y que nuestro futuro es tan brillante como lo queramos imaginar.

Saturday, October 24, 2009

Los tiempos de la Uni


El mundo gira. La vida pasa sin parar. Lejos está ya la época en que como estudiantes universitarios, veíamos que el mundo giraba en torno a nuestra rebeldía juvenil, aquella que nos impedía quedarnos en la casa los fines de semana, y nos impulsaba a salir con las chicas que se atrevían a acompañarnos a interminables rondas de música, alcohol y conversaciones variopintas, que tenían como temas la solución a todos los problemas del mundo moderno, rivalizando con los taxistas y los barberos, aunque (es lo que pensábamos) nuestras ideas eran más atrevidas, más novedosas, más audaces, menos acartonadas, más revolucionarias (sin la acepción política que dicha palabra tiene actualmente).

Un día de alguna de nuestras infinitas salidas podía comenzar en un café de la universidad, cambiar de ambiente y pasar de improviso a una tasca (taberna) de Sabana Grande, hasta la madrugada, y terminar en una playa del litoral central, lavándonos la cara con agua de mar y disfrutando de la fresca brisa marina de la mañana.

En esos días no existía el teléfono celular, y me había ganado la confianza de mis padres, quienes nunca (hasta donde yo se) se angustiaron de mi desaparición de fin de semana, que muchas veces alcanzaba desde el viernes en la mañana, cuando partía a las clases, hasta el día domingo por la tarde, cuando regresaba pleno de felicidad y nuevas experiencias y cuentos por contar, “mucha tela para recortar” como diría mi madre en ese entonces.

Fue en la universidad cuando por primera vez sentí lo que significaba la independencia, establecer mi propio horario de hacer las cosas, el ser libre, poder moverme a mis anchas por el mundo, por el pequeño mundo que yo mismo me había construido, y tallado justo a mi medida.
Fueron cinco años fabulosos, donde aprendí tantas cosas de la mano de profesores magníficos unos, huraños otros, unos simpáticos, otros muy serios, o amigables, pero siempre dispuestos a incrementar nuestros conocimientos técnicos, con uno que otro “tip” sobre cosas de la vida que teníamos por delante, y que nos encontraba en plena etapa de madurez.

El día que me gradué, estuve extrañamente silencioso, nostálgico, un poco ausente. Luego de los abrazos y fotografías de rigor, para luego eternizar el momento, fuimos a cenar, mis padres, algunos amigos y yo. Bueno, no se si yo estuve allí, porque me sentía ausente, invadido por pensamientos y sentimientos encontrados. Era como ver la película de esos cinco años pasando por mi mente sin parar. Flashes de imágenes aparecían por todos los rincones de mi mente, y producían en mí sonrisas furtivas, lágrimas, momentos de seriedad, angustias vívidas, y sobre todo, unas ganas inmensas de salir corriendo a parar el mundo, rebelde aún, y volver a esos tiempos que se escapaban de mis manos sin que yo pudiese hacer nada.

Al día siguiente volví a la universidad, caminé por los pasillos, miraba los edificios e instalaciones, y ya no era lo mismo, y nunca más ha vuelto a serlo.

En alguna parte quedó esa magia que viví por tanto tiempo (nunca me senté a pensar en que algún día terminaría, dicha sea la verdad) y que me hizo sentir la vida a plenitud. Mis días de estudiante, que intento revivir cada vez que vuelvo a la universidad y camino por sus anchos pasillos, inmensos, que aún me susurran tantas anécdotas ocurridas en éste o aquel lugar y me alborotan los recuerdos.
*Fotografía del Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, con los famosos platos de Alexander Calder, via photobucket.com

Thursday, October 15, 2009

Mariale y el Blog Action Day 2009


Querida Mariale: siento haber tardado tanto en responder pero es que en los últimos días las horas no me alcanzan para hacer todo lo que quiero hacer. Las 24 que me han dado me han demostrado ser insuficientes para un solo día. Propongo un fin de semana de tres días, en vez del actual de dos. Y no creas que me domina la pereza, faltaba más. Lo que sí es cierto, es que cuando uno es perezoso puede ir a trabajar los cinco o seis días actuales, pero la producción demuestra que no hicimos el equivalente a dos, mucho menos tres.

Me pides que me una al Blog Action Day (cosa que hago con el mayor cariño a partir de tu iniciativa), cuyo motivo de este año es el cambio climático. Pues todos los días del mundo ha habido y habrá cambio climático. Ayer hizo mucho calor aquí en Caracas, hoy amenazó con llover, mañana ¿quién sabe? Dado lo anterior, me voy a referir al calentamiento global, que es ese fenómeno que está haciendo, entre otras menudencias, que el hielo en los polos se derrita como nunca antes. Hay un descontrol evidente a nivel climático. ¿Será que llueve al sur de California?

Mi hermana es hidrometeorólogo, y yo a veces la llamo y le pregunto cosas que se hablan en la TV, y yo no alcanzo a entender bien, como el daño a la capa de ozono y sus consecuencias, el fenómeno de “El Niño”, o el de “La Niña”. Ella me dice que el año 2010 va a haber sequia en Caracas y alrededores, por efectos de “El Niño” mientras que en la región andina va a haber mucha precipitación (lluvias). El Ministro de Ambiente dice que la sequía ya comenzó, y que viene un racionamiento del servicio de agua potable (para los que no lo sufren constantemente). Y yo me quedo pensando que ese “Niño” y esa “Niña” son traviesos y nos pondrán a sufrir con la sequía y el racionamiento, mientras que la gente de Los Andes tendrá que tomar precauciones, por aquello de las crecidas de los ríos y todo aquello. ¿Será que esos "niños" no tienen madre que los llame al botón?

Me hiciste leer sobre el tema, y encontré algo en mi “Agenda Verde”, muy interesante para compartir contigo y con todos:

“Si observamos al planeta en toda su magnitud, notaremos que tiene la mayor cantidad de vegetación al norte del hemisferio, es decir, arriba de la línea ecuatorial. Por lo tanto, cuando el hemisferio norte está inclinado hacia el Sol, como en primavera y verano en Norteamérica, los árboles producen hojas que absorben el dióxido de carbono, y por ende, la cantidad de éste disminuye en la atmósfera.
Cuando el hemisferio norte se inclina lejos del Sol, como en otoño e invierno, las hojas caen y emiten dióxido de carbono, y la cantidad de éste en la atmósfera vuelve a aumentar. Es como si la Tierra inhalara y exhalara una vez al año.
Este proceso natural mantiene en equilibrio la temperatura del planeta, y estabiliza el clima benéfico para la vida durante miles de años; pero la disminución de bosques y la emisión de gases cada vez en mayor cantidad ha hecho que este equilibrio se rompa, con la consecuencia que ya todos conocemos: el calentamiento global”.

Gracias Mariale por centrar mi atención en este tema tan importante para la humanidad. Pocos son los que le prestan la debida atención a las alarmas que hace tiempo suenan y no traen buenos augurios. Esas alarmas, suenan y resuenan en la Amazonia, lugar de gran diversidad biológica, que actualmente sufre la devastación de los depredadores humanos. Mi “Agenda Verde” dice que “al ritmo actual, el proceso de destrucción de la Amazonia podría ser irreversible en diez años, y toda la selva desaparecería en unos 40 años, según informes del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. ¡Esa alarma tiene que escucharse! Uno de los mayores pulmones del planeta está en peligro de muerte…
*Imagen de www.blueplanet26.wordpress.com

Sunday, October 11, 2009

Lo grande del cielo y lo inmenso del mar



"Cuando un pez nada, sigue nadando y el agua no se acaba.


Cuando un pájaro vuela, sigue volando y el cielo no se acaba.


Desde las épocas más remotas, jamás un pez se salió del agua nadando, ni un pájaro del cielo volando...


Sin embargo, si hubiese un pájaro que quisiese examinar primero el tamaño del cielo, o un pez que primero quisiera examinar la extensión del agua, y luego tratara de volar (el uno) o de nadar (el otro), nunca podrían moverse, ni el uno en el aire, ni el otro en el agua.

Doogen (1200-1253), Maestro Zen

Saturday, October 03, 2009

Amistad


Llegué temprano en la mañana al taller con el propósito de hacer una pequeña reparación a mi vehículo. Como sabía que tardaría al menos una hora en comenzar sus labores, fui preparado, llevando en mis manos una obra de Joseph Roth, “La Leyenda del Santo Bebedor”, excelente recomendación de mi amigo Andrés Boersner.

Y la vida, como siempre, cambiando el libreto original de las cosas. Al lado, mostrándose entre las rejas del garaje de una casa, una hermosa perra me dio la bienvenida, a través de amistosos ladridos que no tardaron en ser correspondidos.

Su mirada me inspiraba a consentirla, y eso, sin más preámbulos, fue lo que hice. Noté que tenía hambre y que se acababa de despertar. Me había llevado dos barras de granola para soportar el apetito mientras culminaba la reparación, pero he aquí que al instante me encontraba compartiendo la granola con ella, mi nueva amiga canina. Y de verdad tenía hambre, porque tuvimos que ir a medias con nuestra comida, como debe ser cuando se trata de amigos, aunque fuesen recientes, como en nuestro caso.

La perra probó la granola con curiosidad al principio, y terminó encantándole. La novedad, cuando gusta, trae alegría consigo. Mi amiga es grande, robusta y bastante cariñosa. Cuando me encuentro con esos perros así, tan amistosos y cariñosos me provoca tener una casa y llevármelos a vivir conmigo. Ellos siempre tan fieles y tan leales.

Pude notar también, durante mi espera, que la generosidad es un don que no ha desaparecido. Vi pasar a dos obreros, que se detuvieron a darle sus caricias matutinas, que ella, ni tonta ni perezosa, no dudaba en recibir (quizás es costumbre). Y además compartieron con ella parte de su desayuno, que llevaban en pequeños contenedores, camino a su trabajo. Por muy humilde que se sea, existe la solidaridad, y la naturalidad de la misma no dejó de llamarme la atención.

El hecho en sí es que casi no dediqué tiempo a la lectura del libro de Roth, sino a mi nueva amiga perruna. Pienso que volveré a verla y a llevarle su barra de granola. Me cautivó con sus ojos grandes, cuya mirada, entre melancólica y tierna, y esa simpatía que le brota por los poros, no voy a olvidar en mucho tiempo.

Ahora vuelvo con Roth, y con la sonrisa a flor de labios…
*Imagen: simbología kanji japonesa para "perro fiel".

Sunday, September 27, 2009

Manual del buen mesonero

Hace poco me fui un poco enfadado de un bar y restaurant donde el camarero me presionaba a tomarme unas cervezas. No dejaba nunca que el vaso se vaciara, se acercaba y lo llenaba, y luego se apresuraba a pedir la siguiente, por medio de un insistente: “¿le traigo la otra?”.

Regularmente suelo visitar muchos restaurantes, tanto de la ciudad donde vivo como de las que visito. Y en cada uno de ellos suelo encontrarme con todos los tipos de mesoneros (meseros, camareros) que se puedan imaginar.

Uno, como cliente, va estableciendo preferencias en unos, que no en otros, dependiendo de muchos factores, tales como el respeto, la memoria al momento de tomar los pedidos, la satisfacción por el servicio prestado, la presentación personal y la cortesía de cada uno de ellos.

Yo tengo mis preferidos, y me preocupa que no exista una especie de manual de etiqueta, para que esos que no me gustan pudiesen aprender y superar sus fallas en el servicio.

Cada quien en su fuero interno tiene una especie de mapa con la definición de las características de un buen mesonero, y a partir de la misma se queja cuando el servicio no se realiza correctamente.

Revisando en internet pude encontrar un documento anónimo, en el cual se puntualizan las características de un buen camarero, el cual publico a continuación para que de algún modo contribuya a mejorar el servicio:

CUALIDADES
SENSIBILIDAD ARTÍSTICA

El Mesonero de Mesonero que ama su profesión y vive para ella, va atesorando conocimientos, experiencias y va refinando su gusto, aunque no posea el don de la sensibilidad artística, la adquiere.

Todos deben tratar de superarse y no sólo de continuar por el camino que otros han trillado, debemos hacer o tratar de realizar algo nuevo.

BUENA EDUCACIÓN

El mesonero necesita una educación a toda prueba porque trata a diario con un público variado, es decir de todas las capas sociales, de diferente educación y temperamento.

Necesita también, un control inmenso en sus reacciones. Ese trato a diario con personas diferentes, los obliga por lo tanto, a tener que sortear muchas dificultades, manteniéndose inalterable.



MEMORIA

El hombre está caracterizado por su memoria. Ninguno es más grande o más pequeño que su memoria, él no puede levantar un peso mayor del que le permita sus fuerzas, del mismo modo que un banquero no puede dar más dinero del que tenga en el banco. Ninguno puede ir más lejos que su memoria. La memoria no es otra cosa que la llamada evocación del pasado, de hechos, de las palabras y de los acontecimientos que han sido depositados en la mente. Es el almacén donde colocamos en reserva, los conocimientos hasta que deseamos utilizarlos.

Recordar cosas que han sucedido en el pasado, evitará al empleado la necesidad de estar preguntando a cada rato. Para tener una buena memoria es necesario cultivarla, ejercitarla y sobre todo interesarse en ello.

Se debe poner atención a lo que se hace o se escucha. La atención es el interés en lo que se está haciendo. Si su memoria es pobre, la causa debe buscarse en la falta de atención. La asociación es un escalón necesario para el desarrollo de la memoria. A una persona debe asociársele con su negocio, la profesión o el lugar en que se le conoció.

CORTESÍA

Entra en la formación elemental del hombre civilizado, pero no se puede negar que a veces nos olvidamos de ella y esto podría perjudicarnos; el mesonero debe mostrarse cortés por si mismo haciendo de ello un hábito.

Cuando se trata con cortesía a los demás, esperamos lo mismo de ellos. En cualquier profesión, un servicio se agradece más cuando va acompañado de cortesía.

TACTO

Constituye un secreto el hecho de saber lo que se debe decir, cómo decirlo; en el momento más oportuno y preciso. Un mesonero puede tener habilidad, y sin embargo no llegar al éxito en su profesión, por causa de la falta de tacto al tratar con la gente.

Este aspecto del carácter es susceptible de cultivarse, el contacto social, la
experiencia y la educación, son factores esenciales.

Se debe cultivar el tacto porque sin él no se puede tener ninguna significación ni prosperar; en cambio, si se posee esa cualidad, muy pronto se observará como hacemos amigos rápidamente y lo más importante es seguirlos conservando.

DISCRECIÓN

Uno de los valores humanos sin duda más cotizados en nuestra actividad es la discreción. El mesonero se entera con suma facilidad de multitud de datos referentes a todas las órdenes: sociales, políticos, de negocios, etc. No sólo por virtud debe callar, debe hacerlo por conveniencia.

Siempre la indiscreción producto de comentarios desafortunados, originan perjuicios; por el contrario, la discreción nos colma de satisfacciones y nos recompensa ampliamente en la estimación de la clientela.

SENTIDO CRÍTICO Y ESPÍRITU DE OBSERVACIÓN

El personal del comedor necesita gran sentido crítico y espíritu de observación para conocer la clientela.

No puede atenderse de la misma forma a un cliente exigente que a uno tolerante; a una señora entrada en años que a una joven señora o señorita. La forma en que se nos hace el pedido da la pauta para lo demás.

Como el ayudante necesita un control estricto de sus reacciones, ese sentido crítico y espíritu de observación, le indicará cuándo y en qué momento puede sortear una dificultad, manteniéndose inalterable y solucionándola con habilidad.

SIMPATÍA

Es lógico que la persona que no se sienta bien entre los demás, no les caiga bien, no despierta su simpatía. La persona sociable agrada, mientras la insociable, no interesa a los demás. Una muestra de sociabilidad es la sonrisa, sin la cual será difícil relacionarse y conseguir amigos.

SISTEMA Y ORDEN PARA EL TRABAJO

Un buen organizador se nota enseguida. En cada trabajo, por pequeño que sea, la mente organizativa encuentra como sistematizar mejor la ejecución, de ahorrar tiempo y de simplificarlo.

ADAPTABILIDAD

La persona de fácil adaptación tendrá menos problemas en el trabajo. A veces, la empresa no está en condiciones de facilitar enseguida todo cuanto se necesita para realizar las tareas, sin embargo, se tendrá que adaptar y es mejor hacerlo con buen humor.

La adaptabilidad se refiere también a nuestra relación con las personas que nos rodean; con nuestros superiores y con nuestros clientes.

INICIATIVA

Son muchas las oportunidades en el trabajo donde se puede demostrar el espíritu de iniciativa. El trabajador que labora con iniciativa, si no tiene otra tarea que realizar, busca emplear útilmente su tiempo y demostrar el espíritu de superación.

ECONOMÍA

La empresa debe controlar, no solamente la calidad del trabajo, sino también el costo del mismo.

El empleado que requiere de menos supervisión, no pierde el tiempo inútilmente, necesita de menos tiempo para terminar su trabajo, no maltrata el equipo y lo cuida para que dure más; no desperdicia por descuido el material que usa; resulta para la empresa más conveniente que otro empleado que no considere el trabajo desde el punto de vista económico.

LEALTAD

La lealtad es una característica del hombre honrado, en donde la pasión por los principios morales predomina sobre los intereses materiales.

El empleado leal resguarda los intereses legítimos de la empresa.

RESPONSABILIDAD

La ética profesional, como veremos más adelante, regula desde el punto de vista moral toda nuestra actitud relacionada con las obligaciones para con la empresa y su personal, con los clientes y el público en general, con el estado, con el trato decoroso a las empresas competidoras. El comportamiento ético es una conducta honesta.

CONFIANZA EN SÍ MISMO

La confianza facilita el trabajo y lo convierte en un placer. La persona segura de sí misma influye en otros con su personalidad y confianza.

La confianza en sí mismo y la fe en el porvenir, crea el entusiasmo y la fuerza para construir y conquistar metas.

SALUD

Una salud perfecta es la base de una personalidad atrayente. Las siguientes recomendaciones lo ayudarán a sentirse saludable, ágil y dispuesto.

Haga una dieta moderada, sencilla y adecuada

Duerma por lo menos de 7 a 8 horas diariamente.

Realice ejercicios moderados de acuerdo a su edad y condición física.

Efectúese un examen físico general cada seis meses.

Tenga el Certificado de salud vigente.

Mantenga una atención especial a su higiene personal.

APARIENCIA PERSONAL

A continuación se mencionan algunos aspectos que el ayudante debe cuidar:

Uñas: deben recortarse cada vez que su crecimiento llegue al punto de oponerse al aseo y mientras no se recorten, examínense a menudo, para limpiarlas en el momento en que hayan perdido su blancura natural, pero eso sí, nunca delante de los clientes.

El largo de las uñas será el normal, ni muy largas ni tan cortas que lleguen a lastimar la parte adherida a los dedos. Nunca, deberá recurrirse a los dientes como cortaúñas; es una falta grave de aseo, por cuanto así se llenan los dedos de saliva y los gérmenes que ésta contiene los transmite a todo lo que toca.

Cabello: debe cortarse el cabello por lo menos cada quince días y lavado cada vez que sea necesario. Los olores, el humo y la transpiración normal ensucian el cabello. Como estos se desordenan tan fácilmente, es necesario peinarse con frecuencia, pero nunca delante de los clientes, ni en las áreas del servicio.

El Aliento: debe evitarse el mal aliento, si no es suficiente para eliminarlos la limpieza normal, será preciso visitar a un dentista o a un especialista (gastroenterólogo).

Emanaciones del Cuerpo: son fáciles de evitar adquiriendo el hábito de una ducha diaria y en caso necesario, utilizar desodorantes eficaces o algún otro producto médico, que elimine los malos olores producidos por las impurezas del cuerpo.

La Cara: la expresión de la cara es muy importante. Esta debe estar siempre limpia. El hombre debe rasurarse diariamente y algunas veces hasta dos al día. No hay nada más desagradable que esa sombra que da a la cara una barba renaciente.

Vigile los lagrimales y los ángulos de los labios, porque existen personas que en este sitio se les acumulan humores y humedad muy repugnantes a la vista del cliente. No deje que el sudor de la cara se vea; séquela constantemente con el pañuelo, y cuide igualmente de lavarse la cara, cada vez que la transpiración haya aumentado por algún trabajo fuerte o por cualquier otra
causa. Todo siempre con el mayor recato y preferiblemente fuera de la vista del cliente.

Dentadura: debe cuidarse que la dentadura esté completa. A los clientes les desagrada ser atendidos por personas a quienes les falta piezas o presentan los dientes con caries. Vigile y cuide su dentadura.

Manos: las manos sirven para casi todas las operaciones del trabajo y son por lo tanto la parte del cuerpo más expuesta a perder su limpieza. Lávelas con frecuencia, recuerde que por ellas se transmiten microbios.

Es un signo de mala educación y una falta de aseo, el humedecerse los dedos con saliva para facilitar la vuelta de las hojas de un libro o separar varios papeles; pero más aún lo es cuando se trata de contar papel moneda. Jamás emplee los dedos para limpiarse los ojos, oídos, dientes y mucho menos las fosas nasales. Use siempre un pañuelo.

Ropa: debe estar limpia y adecuada. La limpieza no es la única condición que impone el aseo; es necesario cuidarla y no llevarla rota ni ajada. Se recomienda cambiarla diariamente.

Calzado: algunas personas descuidan la limpieza del calzado; esta parte del vestido contribuye también al lucimiento de la persona.

Para su trabajo escoja un calzado cómodo, con tacones de goma, que le permita estar de pie por bastante tiempo.

De padecer molestia en los pies, visite a un quiropedista, quien podrá corregir y aliviar la mayoría de dichas molestias.

Es importante observar y recordar que la ausencia de cualquiera de las cualidades enumeradas anteriormente, puede obstaculizar el avance de su carrera profesional.

Si usted desea hacer algo por su porvenir profesional, tiene que analizar con más detenimiento el inventario de su personalidad y tratar de mejorar ciertas cualidades o incorporar otras que su empresa y la sociedad consideran importantes.